Ahorrando para volver.
jueves 27 de agosto de 2009
Balance del año
Ya mañana me voy de Viena. Menos de 24 horas. Hace poco menos de un año estábamos igual... menos de 24 horas (sí, sabes que me acuerdo). Y ahora, como cuando se acaban las cosas, toca hacer balance.
Ha sido un año genial, cojonudo, brillante. Con sus luces y sus sombras, pero hay que quedarse con lo bueno y aprender de lo malo, curtirse. He descubierto una ciudad increíble, que me tiene encantada, por la que no me canso de pasear, donde no me canso de descubrir cosas nuevas que me hagan sonreír. Y a la que siempre querré volver. Una ciudad amable, aunque no siempre sus ciudadanos lo son. Una ciudad llena de sitios donde sentarse a ver la vida pasar. ¿Mi lugar favorito? Es imposible elegir. El Hof de MuseumsQuartier. El césped del Hofburg. El Prater. El parque de las hamacas de Margareten. Neue Donau. Kahlensberg. Stephansdom, cuando llueve, como aquella noche de Febrero en la que me sorprendió la lluvia y me quedé allí empapándome, limpiándome las lágrimas. No siempre ha sido fácil estar sola, a pesar de que a mí, no me importa estar sola. Es más, es algo que aprecio. He disfrutado este año de muchas cosas, pero sobre todo de muchos momentos de soledad (deseados y no) donde he descubierto muchas cosas sobre mí.
He conocido a gente increíble, gente a la que quiero mucho, gente a la que realmente echaré de menos. Johanna, Erika, Elma, Laura, Sol, Judith, Rocío, Peter, Christopher, Ana, Fer, Iñigo, Inés, Katy... es imposible seguir la lista, me dejo mucha gente, y es injusto. He conocido gente también que me ha hecho daño, o con la que no he conseguido llevarme bien. Gente que al principio me cayó bien, y gente que después me sorprendió de mala forma, no eran lo que yo pensaba, o yo no era como ellos querían. La vida es así, gente que va y viene, pero sólo los buenos quedan, y es lo que cuenta. De lo demás aprenderé: por ejemplo, que la fama que los españoles tenemos en el extranjero, nos la merecemos, por 4 gansos que se dedican a pulular por el mundo con muy mala educación.
He aprendido que el dinero es importante. Es muy fácil tener que administrar tu paga, más difícil es vivir con X dinero al mes e irlo contando poco a poco. Ahora me importa lo que valen los tomates, y dónde comprar la carne. He aprendido a cocinar, desde patatas bravas a lentejas, incluso arroz, que no es tan fácil de hacer (se pega y esas cosas). He aprendido a lavar la ropa, a no mezclar colores, a cerrar la cremallera de los vaqueros cuando los metes, el broche del sujetador. Gilipolleces que hace mi madre siempre (mi madre, ¡cómo la he echado de menos! Ser ama de casa no es pecata minuta precisamente) y que gracias a que las hace, tengo camisetas sin agujeros y sin desteñir, y la comida caliente cuando llego a casa.
He viajado, he conocido un poquito del continente en el que vivimos. Bratislava es bonita, Budapest es genial, Praga impresionante... y Suecia, Suecia. Pero me quedo con los Alpes. De las mejores cosas del año, esquiar, como los patos, pero deslizarme al fin y al cabo, por una pendiente infinita, sintiendo el viento en la cara, mirando al horizonte, y viendo montañas llenas de nieve, lagos, las nubes... el sol tan alto, es indescriptible. Ejercicio físico, sí, pero me dejó la mente completamente vacía, en blanco, y los pulmones limpios. Ojalá se pudiera ir a esquiar una vez por semana.
He echado de menos, y mucho. A vosotros mis amigos, a gente que no ves todos los días, pero que ver sus caras conocidas implica una rutina, y una alegría cuando les vuelves a ver. A mis padres, a mis hermanos incluso. Mi gata... el canario no, no me cae bien. Mi coche, y esa independencia que me da, aunque creo que lo cambiaría por mi tranvía rojo y blanco con asientos de madera y brasero. Mi cama, mi almohada española, mi pequeño rinconcito que es mi habitación y que no ha logrado sustituir ésta en la que me hallo ahora. El sol, y sentir su calor en la cara en invierno. Estudiar en mi idioma... caras conocidas en clase.
He disfrutado mejorando inglés, francés, alemán. No me vuelvo con los niveles que quería, pero algo me llevo en mi mochila. Y sobre todo, he aprendido que aquí en Viena, no es Hallo, es Grüss Gott, que no es Tschüss, sino Baba, y que tampoco es Hörst alter sehr cool, es Heast oida ur leiwand! A veces el vienés me ha sonado a galés, por no decir que vasco, pero ahora siempre que oiga Zwei en vez de Zwai, sonreiré.
Me he colado en el tranvía todo el verano (sólo me pillaron ua vez, pero hacerse el turista surtió efecto), pero ya pagué la famosa multa por pillarme en Neubaugasse. Pagué también la multa de la ciudad, pero decir que he hecho lavadora gratis todo el año, y que además algún regalito con la Visa 5 dedos me he llevado. He tenido juergas de campeonato y tardes tranquilas tirada en el Prater, o en MQ. Y me voy con cosas sin visitar... Zentralfriedhof, Haustier Schönbrunn, Augarten, Nationalbibliotheken... más razones para volver.
He aprendido a valorar el tiempo, a aprovecharlo más, es cierto que da tiempo a todo si te organizas bien, hasta a salir cada día (que el ordenador nos quita mucho, creedme). He disfrutado desde mi ventana viendo a los niños jugar, viendo nevar, jugando con la nieve en Schönbrunn.
Una de mis comidas favoritas es Käsekrainer, Brotscherz und Dose Bier vom 16. Bezirk. Spittelau es un símbolo. La campana del tranvía es mi melodía. Huelo la humedad del Donau, y sonrío.
Baba, Wien. Ich werde dich vermissen, viel.
Ha sido un año genial, cojonudo, brillante. Con sus luces y sus sombras, pero hay que quedarse con lo bueno y aprender de lo malo, curtirse. He descubierto una ciudad increíble, que me tiene encantada, por la que no me canso de pasear, donde no me canso de descubrir cosas nuevas que me hagan sonreír. Y a la que siempre querré volver. Una ciudad amable, aunque no siempre sus ciudadanos lo son. Una ciudad llena de sitios donde sentarse a ver la vida pasar. ¿Mi lugar favorito? Es imposible elegir. El Hof de MuseumsQuartier. El césped del Hofburg. El Prater. El parque de las hamacas de Margareten. Neue Donau. Kahlensberg. Stephansdom, cuando llueve, como aquella noche de Febrero en la que me sorprendió la lluvia y me quedé allí empapándome, limpiándome las lágrimas. No siempre ha sido fácil estar sola, a pesar de que a mí, no me importa estar sola. Es más, es algo que aprecio. He disfrutado este año de muchas cosas, pero sobre todo de muchos momentos de soledad (deseados y no) donde he descubierto muchas cosas sobre mí.
He conocido a gente increíble, gente a la que quiero mucho, gente a la que realmente echaré de menos. Johanna, Erika, Elma, Laura, Sol, Judith, Rocío, Peter, Christopher, Ana, Fer, Iñigo, Inés, Katy... es imposible seguir la lista, me dejo mucha gente, y es injusto. He conocido gente también que me ha hecho daño, o con la que no he conseguido llevarme bien. Gente que al principio me cayó bien, y gente que después me sorprendió de mala forma, no eran lo que yo pensaba, o yo no era como ellos querían. La vida es así, gente que va y viene, pero sólo los buenos quedan, y es lo que cuenta. De lo demás aprenderé: por ejemplo, que la fama que los españoles tenemos en el extranjero, nos la merecemos, por 4 gansos que se dedican a pulular por el mundo con muy mala educación.
He aprendido que el dinero es importante. Es muy fácil tener que administrar tu paga, más difícil es vivir con X dinero al mes e irlo contando poco a poco. Ahora me importa lo que valen los tomates, y dónde comprar la carne. He aprendido a cocinar, desde patatas bravas a lentejas, incluso arroz, que no es tan fácil de hacer (se pega y esas cosas). He aprendido a lavar la ropa, a no mezclar colores, a cerrar la cremallera de los vaqueros cuando los metes, el broche del sujetador. Gilipolleces que hace mi madre siempre (mi madre, ¡cómo la he echado de menos! Ser ama de casa no es pecata minuta precisamente) y que gracias a que las hace, tengo camisetas sin agujeros y sin desteñir, y la comida caliente cuando llego a casa.
He viajado, he conocido un poquito del continente en el que vivimos. Bratislava es bonita, Budapest es genial, Praga impresionante... y Suecia, Suecia. Pero me quedo con los Alpes. De las mejores cosas del año, esquiar, como los patos, pero deslizarme al fin y al cabo, por una pendiente infinita, sintiendo el viento en la cara, mirando al horizonte, y viendo montañas llenas de nieve, lagos, las nubes... el sol tan alto, es indescriptible. Ejercicio físico, sí, pero me dejó la mente completamente vacía, en blanco, y los pulmones limpios. Ojalá se pudiera ir a esquiar una vez por semana.
He echado de menos, y mucho. A vosotros mis amigos, a gente que no ves todos los días, pero que ver sus caras conocidas implica una rutina, y una alegría cuando les vuelves a ver. A mis padres, a mis hermanos incluso. Mi gata... el canario no, no me cae bien. Mi coche, y esa independencia que me da, aunque creo que lo cambiaría por mi tranvía rojo y blanco con asientos de madera y brasero. Mi cama, mi almohada española, mi pequeño rinconcito que es mi habitación y que no ha logrado sustituir ésta en la que me hallo ahora. El sol, y sentir su calor en la cara en invierno. Estudiar en mi idioma... caras conocidas en clase.
He disfrutado mejorando inglés, francés, alemán. No me vuelvo con los niveles que quería, pero algo me llevo en mi mochila. Y sobre todo, he aprendido que aquí en Viena, no es Hallo, es Grüss Gott, que no es Tschüss, sino Baba, y que tampoco es Hörst alter sehr cool, es Heast oida ur leiwand! A veces el vienés me ha sonado a galés, por no decir que vasco, pero ahora siempre que oiga Zwei en vez de Zwai, sonreiré.
Me he colado en el tranvía todo el verano (sólo me pillaron ua vez, pero hacerse el turista surtió efecto), pero ya pagué la famosa multa por pillarme en Neubaugasse. Pagué también la multa de la ciudad, pero decir que he hecho lavadora gratis todo el año, y que además algún regalito con la Visa 5 dedos me he llevado. He tenido juergas de campeonato y tardes tranquilas tirada en el Prater, o en MQ. Y me voy con cosas sin visitar... Zentralfriedhof, Haustier Schönbrunn, Augarten, Nationalbibliotheken... más razones para volver.
He aprendido a valorar el tiempo, a aprovecharlo más, es cierto que da tiempo a todo si te organizas bien, hasta a salir cada día (que el ordenador nos quita mucho, creedme). He disfrutado desde mi ventana viendo a los niños jugar, viendo nevar, jugando con la nieve en Schönbrunn.
Una de mis comidas favoritas es Käsekrainer, Brotscherz und Dose Bier vom 16. Bezirk. Spittelau es un símbolo. La campana del tranvía es mi melodía. Huelo la humedad del Donau, y sonrío.
Baba, Wien. Ich werde dich vermissen, viel.
Preparando el regreso...
Empecé con tiempo, ¡menos mal! No sería la primera vez que me pilla la vaca... así que el domingo pasado, día 23 de Agosto, empecé a empaquetar un poco. Ya llevé en el viaje de Junio lo de la nieve, y todo lo gordo de invierno (excepto la bata y el albornoz), y pensaba que no me quedaban tantas cosas aquí... vamos, que me cabía en la maleta grande todo, y que como mucho tendría que comprar 10kilos de exceso de equipaje y facturar el trolley...
Nada más lejos de la realidad (esto demuestra la poca visión tridimensional que tengo, sí). Y eso que mi habitación lleva ya casi dos meses medio vacía...
También me he ido despidiendo de mi gente austriaca, prometiendo volver y guardando buenos momentos con ellos. Son la excepción que confirman la regla, austriacos majos, abiertos y para nada "austriacos" (dígase con tono despectivo y mueca de asco).
Con Judith fui a la Rathausplatz a comer, aprovechando el Festival de Cine que lleva en la plaza desde Junio. Hay muchos restaurantes de cocinas distintas (uno australiano ofreciendo carne de canguro!!!!) y riquísimos todos. Por la noche proyectan películas y óperas.
Con Peter hice "botellón" (le hacía ilusión, él no concibe que en Madrid esté prohibido beber en las calles) y fuimos a Karlsplatz bien surtidos de Radlers. Se estaba genial, hizo un día perfecto y me lo pasé genial comentando anécdotas del año y burradas españolas... y austríacas!
Y con Christopher, el plan se salió. Lo que empezó siendo una tarde de tándem en MQ acabó siendo una velada de cervezas y licor de frambuesas en la Rathausplatz con Katy (novia de Christopher, austriaca pero que estuvo en Mexico 6 meses), Chrissie (austriaca, amiga de Katy y que estuvo en Mexico un año), Hugo (mexicano, novio de Chrissie), Santi (español, amigo de Christopher), Martina (austriaca, tándem de Christopher), y yo y Christopher. Lo pasamos en grande, y aprendí esa tarde un montón de vocabulario vienés xD gracias al libro que Christopher me ha regalado!!


Ya huele a retirada...
Diplomarbeit fertig!!!!!!!!!!
Empezado (oficialmente) el 2 de Marzo, terminado (oficialmente) el 18 de Agosto, he terminado finalmente mi proyecto. 123 páginas, 57'5€ encuadernarlo (y eso que tuve 12€ de descuento del Erste Bank), y sobre todo, mucho mucho esfuerzo, ganas e ilusión por parte mía, y mucho mucho apoyo y ánimos fuerza por parte de mucha mucha gente. El sentimiento al haberlo acabado es indescriptible. Ya queda menos para ser Ingeniera.
viernes 7 de agosto de 2009
Tarde en Viena, MQ
Tras haber entregado el proyecto (no canto victoria, cuando lo tenga impreso y calentito ya haré un post sobre ello), necesitaba un poco de esparzimiento. Me dí un paseo, sola... podría haberlo hecho con Andrea, pero ya consciente de que esto se acaba... quería estar a solas con Viena (ha sonado muy Carrie Bradshaw, sí, pero es que Viena me fascina).
Empecé caminando hasta Burggasse Stadthalle. Me llamó la atención algo en lo que no me había fijado, un edificio que hay justo encima de la estación de metro y al lado del centro comercial. Pensaba que seguía siendo parte del centro comercial, pero no, ¡sorpresa! Es una biblioteca.
Por dentro no pude hacer fotos porque no estaba permitido, pero era una auténtica maravilla. Por fuera también es un edificio precioso, original encima de la estación de tren, y con la estación de tranvías fuera:
Empecé caminando hasta Burggasse Stadthalle. Me llamó la atención algo en lo que no me había fijado, un edificio que hay justo encima de la estación de metro y al lado del centro comercial. Pensaba que seguía siendo parte del centro comercial, pero no, ¡sorpresa! Es una biblioteca.
Por dentro no pude hacer fotos porque no estaba permitido, pero era una auténtica maravilla. Por fuera también es un edificio precioso, original encima de la estación de tren, y con la estación de tranvías fuera:
Después a MQ, uno de mis sitios favoritos sobre todo en verano. Como siempre con mucha gente, y un buen ambiente, y además se estaba fresquito a la sombra y con el agua.
Conseguí un sitio donde sentarme un rato, a disfrutar de estar ahí sentada.
Último fin de semana de Lenka en Viena - 2/8/09
Lenka, mi compañera de piso checa durante Julio se iba ya este fin de semana, y vinieron a recogerla su hermana Markéta y su novio Vlček. Markéta estudia Traducción e Interpretación y habla español genial, además de inglés y alemán y es una persona genial, simpatiquísima.
Hicimos un poco de turismo el sábado por la ciudad y por la noche fuimos a cenar, cómo no, en el Centimeter. Nada más sentarnos, vino un chico corriendo y nos explicó que estaba cenando con sus amigos y que era su despedida de soltero, y sus amigos le habían puesto como prueba hacerse una foto con los sujetadores de todas las chicas que entraran al Centimeter... así que...
Luego por la noche fuimos a tomar una cervecita al MQ... que se está de bien...
Operación paquete para España
viernes 31 de julio de 2009
Último gran viaje: Suecia y Dinamarca (20-27/7/09) - 1ª Parte
Ya no hay tiempo ni dinero para nada más. Es un viaje planeado hace ya más de dos meses, tampoco es que me apeteciera mucho estar sola en Viena el día de mi cumpleaños, ahora que todo el mundo se ha ido... y además, le prometí a Ángel visitar Karlskrona. He conocido más de Suecia aparte de Estocolmo y ahora decididamente puedo decir que es un país que me encanta.
Ha sido un viaje muy intenso, imposible contar todos los detalles que hemos vivido. Lo he disfrutado muchísimo, y me ha servido para desconectar... coger fuerzas para la recta final, que las voy a necesitar.
Día 1: 20-7-09 Göteborg
A las 6 de la mañana salí de casa en dirección al aeropuerto, ya que el primer vuelo dirección Berlín (con Air Berlín) salía a las 8:20 de la mañana. Sin problemas cogí el vuelo, e hice la escala, para más tarde proseguir a Göteborg. Durante este último vuelo pude ver parte de lo que más tarde visitaría: Malmö y Copenhague, los molinos en medio del mar, el puente de Oresund.
Los vuelos en total sumaron poco menos de dos horas. A las 11:40 aterricé en Göteborg, y a las 12:15 cogí el bus que me llevaría a la estación central Nils Ericsson. En teoría, Ángel y yo nos íbamos a reunir en la terminal de tren aproximadamente a las 13:00, pero el tren de Ángel tenía problemas... así que me tocó ir caminando 4km desde la estación al hostal, con el equipaje. Fue una auténtica putada, puesto que no tenía dinero sueco para comprar algún billete. Estaba en una ciudad extraña, con un mapa del Google Maps... y no sabía cuándo iba a llegar Ángel, así que caminito.
Me perdí, me llovió, y lo que más me jodió, es que me destrocé el tobillo para todo el viaje, porque el esfuerzo hizo que ya me doliera toda la semana y cada poco tiempo tuviera que sentarme a reposar un poco. Al principio el camino fue fácil, bordeando un parque lineal a ambos lados del canal que había, pero en el momento en el que tuve que girar y meterme más a callejear me perdí, porque el mapa no lo había impreso con el zoom necesario (la idea inicial era reunirnos en la estación, ir a la oficina de turismo, y comprar la Göteborg Pass para tener transporte gratis, e ir en tranvía). Hubo un momento en el que caminando sin sentido, ví a la derecha como un torreón que me parecía que debía al menos aparecer como parque en el mapa. ¡Bingo! Aparecía algo así como verde y una cruz simbolizada, y acerté. Me logré ubicar y llegué al hostal... teniendo que esperar media hora para hacer el check in, de toda la gente que había. Nos habían puesto en una habitación de 5, y subí a coger las camas. Cuando llegué, sólo ví 4 camas, una de ellas como de 1'20, más grande de lo normal, y pensé que podríamos dormir ahí perfectamente los dos, asíque dejé las cosas por ahí. Me arreglé un poco, sequé el pelo, y bajé a comprar la dichosa Göteborg Pass, porque estaba claro que no pensaba ir andando de vuelta a la estación.
Volví allí, y esperé un rato. Ya eran las 15:15, y Ángel decía que su tren llegaba a las 15:30, pero yo leí mal en Llegadas y pensaba que llegaba a las 15:57 por más retrasos. Me estaba muriendo de hambre, desde las 6 de la mañana, y el único sitio en el que podía pagar con Visa era el Burger King... así que allá fui. Fue justo sentarme y él llegó, ¡por fin! Y allí comimos. Los planes no habían salido como esperábamos, pero al final no estuvo mal.
Volvimos al hostal, y al entrar a la habitación, había dos chicas que nos dijeron que ellas ya tenían dos camas cogidas, y luego llegó un chico que se había cogido la grande. Sólo quedaba una cama, y un sofá en el que estaban las chicas repantingadas. Nos dijeron que el sofá era cama, y fuimos a pedir un cambio de habitación, vale que he pagado un hostal, pero no voy a dormir en un sofá cama y menos en uno que estaban sobando. Al final logramos que nos cambiaran de habitación y nos pusieran en una de 3.
Tras descansar un poco decidimos ir a visitar un poco la ciudad, empezando por el parque de Slottskogen: precioso, y súper frondoso por todas partes, algo que me maravilla de Suecia siempre.
Me perdí, me llovió, y lo que más me jodió, es que me destrocé el tobillo para todo el viaje, porque el esfuerzo hizo que ya me doliera toda la semana y cada poco tiempo tuviera que sentarme a reposar un poco. Al principio el camino fue fácil, bordeando un parque lineal a ambos lados del canal que había, pero en el momento en el que tuve que girar y meterme más a callejear me perdí, porque el mapa no lo había impreso con el zoom necesario (la idea inicial era reunirnos en la estación, ir a la oficina de turismo, y comprar la Göteborg Pass para tener transporte gratis, e ir en tranvía). Hubo un momento en el que caminando sin sentido, ví a la derecha como un torreón que me parecía que debía al menos aparecer como parque en el mapa. ¡Bingo! Aparecía algo así como verde y una cruz simbolizada, y acerté. Me logré ubicar y llegué al hostal... teniendo que esperar media hora para hacer el check in, de toda la gente que había. Nos habían puesto en una habitación de 5, y subí a coger las camas. Cuando llegué, sólo ví 4 camas, una de ellas como de 1'20, más grande de lo normal, y pensé que podríamos dormir ahí perfectamente los dos, asíque dejé las cosas por ahí. Me arreglé un poco, sequé el pelo, y bajé a comprar la dichosa Göteborg Pass, porque estaba claro que no pensaba ir andando de vuelta a la estación.
Volví allí, y esperé un rato. Ya eran las 15:15, y Ángel decía que su tren llegaba a las 15:30, pero yo leí mal en Llegadas y pensaba que llegaba a las 15:57 por más retrasos. Me estaba muriendo de hambre, desde las 6 de la mañana, y el único sitio en el que podía pagar con Visa era el Burger King... así que allá fui. Fue justo sentarme y él llegó, ¡por fin! Y allí comimos. Los planes no habían salido como esperábamos, pero al final no estuvo mal.
Volvimos al hostal, y al entrar a la habitación, había dos chicas que nos dijeron que ellas ya tenían dos camas cogidas, y luego llegó un chico que se había cogido la grande. Sólo quedaba una cama, y un sofá en el que estaban las chicas repantingadas. Nos dijeron que el sofá era cama, y fuimos a pedir un cambio de habitación, vale que he pagado un hostal, pero no voy a dormir en un sofá cama y menos en uno que estaban sobando. Al final logramos que nos cambiaran de habitación y nos pusieran en una de 3.
Tras descansar un poco decidimos ir a visitar un poco la ciudad, empezando por el parque de Slottskogen: precioso, y súper frondoso por todas partes, algo que me maravilla de Suecia siempre.

Después visitamos la Oskar Kirche , la combinación de colores de la iglesia me mata xD
Y después subimos a la torre que me había servido para orientarme, a la Skansen Kronan:

Para finalmente acabar el paseíto por el centro, y volver al hostal para dormir no mucho más tarde...Día 2: 21-7-09 Göteborg
El día siguiente fue intenso: vimos lo que restaba de la ciudad, fuimos al Liseberg Park y dimos un paseo en barco por la bahía. Todo salió mucho mejor, nos hizo mejor (excepto el momento del paseo de la bahía) y lo disfrutamos mucho.
El Göteborg Pass nos incluía la vuelta en el autobús descapotable viendo la ciudad:

Después, nos fuimos en un tranvía antiguo hasta el Parque Liseberg, el mayor parque de atracciones de Suecia.
Después de estar un par de horitas en el Liseberg paseando y montándonos en cosas, nos fuimos a dar el paseo en barco por la bahía. El día se había empezado a poner feo amenazando lluvia, y cuando nos fuimos a montar en el barco nos recomendaron que compráramos ponchos para no mojarnos (2€ cada uno). Nosotros dijimos que no nos importaba mojarnos un poco... y Ángel hasta se flipó un poco y todo diciendo que su chaqueta era impermeable...
El paseo fue bien bonito, pero el remojón fue de órdago. Como además Ángel se puso en un lateral, se comía todas las olas xD Algo muy curioso que pasó, es que la marea estaba tan alta que no pudimos completar el recorrido al no poder pasar por uno de los puentes. Por el otro, teníamos que agacharnos todos en el suelo para no golpearnos la cabeza.
Después, dimos otro corto paseo por la ciudad y nos fuimos ya a la estación para coger el tren, que tras 4 horas, nos llevaría a Karlskrona.
Operación Repintado de la habitación
Yo, que conozco la existencia del Leroy Merlín porque está en el camino del VIPS, que en mi vida he empuñado un destornillador, y que me he escaqueado de todas las Operaciones Pintura en mi casa yéndome al extranjero si hacía falta, he pintado mi habitación. Mejor gastar yo 20€ y una tarde que pagarle 200€ a la ÖAD.
Primer paso: averiguar dónde se compra aquí la pintura. Peter me lo aclara y la respuesta es: OBI (hola Ioana, si es que lees esto... xD). Encontrar el más cercano. ¡Coño, si puedo ir en tranvía! Eso es que no está lejos xDDDD
Primer paso: averiguar dónde se compra aquí la pintura. Peter me lo aclara y la respuesta es: OBI (hola Ioana, si es que lees esto... xD). Encontrar el más cercano. ¡Coño, si puedo ir en tranvía! Eso es que no está lejos xDDDD
Ir a comprar pintura es más difícil de lo que parece. ¿4 tipos de blanco? ¿Pulverizar? ¿Brocha? ¿Dónde está la de rodillo joder? Con un kilo de pintura bastará... ¿no?xD
Compra del kit del pintor novato:
Compra del kit del pintor novato:
Inhalt: rascador, plástico, brocha, cubeta, dos tamaños de rodillo, cútter, vasito accesorio xD Todo en total: 16€.
Paso por la uni a mangar guantes, que la vida está muy cara.
Segundo paso: Montar el chiringuito, para que no se me manche nada.
Tercer paso: ¿hay que mezclar la pintura con agua? Creo que no... FAIL!
Paso por la uni a mangar guantes, que la vida está muy cara.
Segundo paso: Montar el chiringuito, para que no se me manche nada.
Tercer paso: ¿hay que mezclar la pintura con agua? Creo que no... FAIL!
Cuarto: laralaralará...
EPIC FAIL: al día siguiente, la pintura está al principio un poco seca y el rodillo y brocha secos. Tengo que enjuagar bien para recuperarlos. Me pongo a pintar, hace un calor de narices en la habitación y sudo pero bien. Se me acaba la pintura, hay que joderse. Me doy el paseíto al OBI para comprar otro kilo más. Vuelvo, y sigo. Esta vez, mezclo 9 partes de pintura con 1 de agua (de algo tenía que servir Química Analítica no? xD). Aaaaah sííííííí ahora va todo muuuuuuuucho más suave!!
Termino, ¡gracias al cielo! No es un buen momento para iniciarse en las manualidades.
Al menos parece que ha quedado bastante bien, espero no tener problemas con la revisión... no es una obra maestra.
Gilipollas hay en todas partes!!
En Viena cuando hacen obras en los raíles del tranvía, cortan la calle y sólo pueden pasar los tranvías. Levantan las planchas de asfalto y dejan los raíles mientras reparan, y obviamente, los coches, a menos que vuelen, no pueden pasar.
Pues un listo se creyó que su Golf, volaba.
Y el resultado es...
Al bromista que intentó volar, no sólo le tocará pagar la reparación de su coche: también la factura de los bomberos que estuvieron allí casi dos horas intentando sacar el coche, además de la factura de Winier Linien por los desperfectos causados y por tener durante casi dos horas dos líneas completamente paradas, el tranvía 5 y el 49.
Para que vuelvas...
jueves 30 de julio de 2009
Herencia
Las generosas donaciones de Troti, María Jauset, Johanna, Rocío, Erika, María, Iván, Iñigo, Fer y Ana de todos los trastos que no han podido/querido llevarse (y que conste que trastos lo digo con cariño, que han sido muy generosos ahorrándome comprar detergente desde Febrero, por ejemplo, o acumulando hasta 3 kilazos de arroz), han hecho que acumule gran cantidad pues eso, de trastos. Todos forman mi herencia a la querida Phoebe, que se viene el año que viene a vivir la aventura vienesa. Eso, y los apuntes ricamente traducidos. Pero ya me ha prometido hotel con media pensión todo el año, sin necesidad de reserva.
Cuando las dos secadoras están rotas...
Robando vasos en el Centimeter...
Ana, que me tradujo parte del temario de Korrosion (y por ello la quiero con locura, pero también le costó poco que es medio alemana), me pidió a cambio un vaso de Ottakringer del Centimeter. Yo, que a veces tengo los dedos un poco largos (pero sólo a veces cuando es necesario, se lo hice gustosamente.
Ensalada griega + dos cervezas + bolso nuevo grande =
Todoooooooooo aprobadoooooooo... y el proyecto, casi casi para presentar!!!!
Ha costado, pero ¡por fin! Werkstoffcharackterisierung, Korrosion y Anlagen und Umwelttechnik aprobadas. 2-2-4, y alguna a la segunda, pero en fin, podría haber sido peor. Se me acumuló el trabajo, las traducciones, y el examen de Anlagen fue el más difícil de todo el año, pero a la segunda y raspado, lo aprobé. La rabia que me da es que me bajará la media de Química Industrial de 9 a 7... pero en fin, al menos la tengo aprobada, una menos.
El proyecto, tuve que repetir toooooooda la experimentación de la segunda parte, la del estudio del contenido en agua en disoluciones de glicerol. Rehacer 45 disoluciones de glicerol: pesa vaso de precipitados, tara, pesa glicerol (en balanza de +- 0'1mg), pesa agua hasta 20 gramos, agita con agitador magnético, agitar con ultrasonidos, baño a 20ºC. Medir dos veces el índice de refracción, con los de la Summer School revoloteando a la vez. Medir tres veces con NIR, y limpiar el NIR completamente entre cada medición. Medir la densidad dos veces con el densímetro digital, limpiándolo entre cada vez, también. Completo tratamiento matemático con estudio estadístico incluído. Un día, estuve más de 12 horas en el laboratorio (de 8 de la mañana a 8 y pico largas). Todo, para que salgan una mierda de resultados, pero vamos, que no es mi problema si no se puede aplicar la NIR para medir la concentración de agua en esas disoluciones...
Ya lo tengo redactado entero y el formato casi casi acabado ya. A ver qué dice Bettina la semana que viene y si me da el visto bueno de una santa vez para entregarlo. Además, ahora he descubierto que el Erste Bank me cubre los gastos de encuadernación, así que chupi!
Sólo quedan cuatro para ser ingeniera. Pero qué cuatro...
El proyecto, tuve que repetir toooooooda la experimentación de la segunda parte, la del estudio del contenido en agua en disoluciones de glicerol. Rehacer 45 disoluciones de glicerol: pesa vaso de precipitados, tara, pesa glicerol (en balanza de +- 0'1mg), pesa agua hasta 20 gramos, agita con agitador magnético, agitar con ultrasonidos, baño a 20ºC. Medir dos veces el índice de refracción, con los de la Summer School revoloteando a la vez. Medir tres veces con NIR, y limpiar el NIR completamente entre cada medición. Medir la densidad dos veces con el densímetro digital, limpiándolo entre cada vez, también. Completo tratamiento matemático con estudio estadístico incluído. Un día, estuve más de 12 horas en el laboratorio (de 8 de la mañana a 8 y pico largas). Todo, para que salgan una mierda de resultados, pero vamos, que no es mi problema si no se puede aplicar la NIR para medir la concentración de agua en esas disoluciones...
Ya lo tengo redactado entero y el formato casi casi acabado ya. A ver qué dice Bettina la semana que viene y si me da el visto bueno de una santa vez para entregarlo. Además, ahora he descubierto que el Erste Bank me cubre los gastos de encuadernación, así que chupi!
Sólo quedan cuatro para ser ingeniera. Pero qué cuatro...
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